Mujeres en Fuga

PRESENTACIÓN

 

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Presentación de Mujeres en Fuga en Gran Morrison el Dorado19 DE AGOSTO DE 2008

19 DE AGOSTO DE 2008

Presentadora: Gloria Melania Rodríguez (escritora)

 

Público asistente

Maestra de ceremonia: Myrna Castillero

 

Presentador: Dr. Mauro Zúñiga (escritor)

 

Rose Marie Tapia (escritora)

 

Gloria Melania Rodríguez (escritora) Rose Marie Tapia (escritora) Dr. Mauro Zúñiga (escritor),

Sin importar que nos caiga la noche
Presentación de la novela “Mujeres en fuga”, de Rose Marie Tapia

Martes, 19 de agosto de 2008.
Por: Gloria Melania Rodríguez
 
Es inevitable iniciar este comentario contándoles que repasaba los titulares de los diarios, la premiación de Irving Saladino y la emoción y el orgullo que su logro nos produce; el debate político, sin duda una novela más, de los candidatos de las primarias de un partido, y el discurso del Presidente de República Dominicana con motivo de su tercer mandato, que en materia de educación ha dado su palabra para la creación de más círculos literarios y centros de arte en su país.

Paralelo a esto, repasaba la vida literaria de Rose Marie Tapia, la autora de la novela que presentamos esta noche: Mujeres en fuga, su décima novela; fundadora, además, del grupo literario Letras de Fuego y del proyecto Siembra de Lectores, que pretende con hechos que ya han empezado a verse, promover la creación de círculos de lectura a nivel nacional.  Me pregunté, entonces, cuándo será el día que un político o un presidente en su mandato crean o por lo menos prometan, como el presidente dominicano, que la educación, el fomento de la cultura, los valores, la literatura,  así como otras artes, son la fórmula o la “mano dura” —como quieran llamarlo —, para la prevención y reconstrucción del entorno de los jóvenes panameños, de la sociedad panameña.   “Corrupción, impunidad, una sociedad desordenada, reyertas y disputas, ¿y tú le quieres pedir a los jóvenes que sean los buenos de la película?”, pregunta el escritor y sociólogo panameño Raúl Leis.

Pero esta noche nos reunimos para celebrar que en Panamá se lee, sí señores, que cada día hay más panameños interesados en leer o cultivar alguno de los géneros. He dicho “cultivar”, sí, como la rosa la oración, el verso, la tensión dramática que se eleva como espiral o circula a través del tiempo como guía. Cultivar es un gran verbo, es entregarse sin lego al ingenio, la elegancia, la potencia de un estilo, la capacidad… cultivar la poesía, el cuento, el ensayo, el teatro o la novela que, por definición, son las formas del arte de contar, y Rose Marie en esta novela “Mujeres en fuga”, nos cuenta a través de la vida de tres mujeres: Rebeca, Camila y Zorel, su preocupación por problemas de la sociedad actual que cada día crecen en número de víctimas. Un texto que, con un lenguaje literario, eliminando todo retoricismo, toda palabra rebuscada, intenta dilucidar sus síntomas, desenmascarar la condición humana y la situación social panameña. 
Rebeca, la primera de los personajes, “dio la vuelta y en su rostro se dibujó una sonrisa.  Estaba segura de que su amiga la estimaba lo suficiente y que no la dejaría en ese estado.  La mentira es un ingrediente indispensable para mantener la adicción.  A ella las circunstancias la habían obligado a convertirse en una experta.” Y “contó que su padre siempre fue un apostador, hasta el extremo de jugarse el dinero de la comida.  Y cuando su madre se preocupaba porque no había ni para los alimentos, él, burlonamente, decía que de cualquier herida saldría sangre.  Después de esas pérdidas, salía a empeñar lo que encontraba de valor.”
Camila, por su parte, tenía la autoestima tan baja, que aceptaba los maltratos e insultos de su esposo sin discutir. “Jamás lo comenté con nadie porque, como muchas mujeres, pensaba que los trapos sucios se lavan en casa.”
En esta parte de la novela de Rose Marie Tapia utiliza un recurso narrativo, un intertexto, “un poema de un autor desconocido”, y he querido mencionarlo porque me da la impresión que a la novelista le están saliendo sus dotes de poeta:
Aunque sientas el cansancio,
aunque el triunfo te abandone,
aunque un error te lastime,
aunque una traición te hiera,
aunque una ilusión se apague,
aunque el dolor queme tus ojos,
aunque ignoren tus esfuerzos,
aunque la ingratitud sea la paga,
aunque la incomprensión corte tu risa,
aunque todo parezca nada.
Vuelve a empezar.

La desesperada —y equivocada —persecución de la felicidad por parte de Camila, el choque de los sueños con una realidad mal escogida, el vacío de una vida sin sentido, la íntima sensación de soledad y de ser víctima, la ausencia de un real interlocutor, el hastío, el deterioro irreversible de los años y el poco interés por el mañana, son las herramientas con las que ha trabajado Rose Marie para describir este personaje.

Y la que años atrás había sido una de las modelos más cotizadas de Panamá, requerida por varias casas de modas del exterior, Zorel, el tercer personaje principal, renunció a su carrera para entregarse por completo a un miembro de la alta sociedad panameña. ¿Qué mujer no quisiera ser y hacer lo mismo que Zorel aunque sea por un día? ¿A quién de ustedes no le gustaría, por ejemplo, comprarse un vestido de chiffon traslúcido rematado en puños, con jaretas en el pecho que continuaban en la falda hasta los pies y que sólo costaba dos mil seiscientos dólares? O quedarse sin dedos para probarse “u-n-o-p-o-r-u-n-o”, los diez perfumes de moda, dejándose embriagar por el dulzor o la esencia crítica o la penetración del que decía estar hecho a base de flores y finas hierbas, y que cuando le preguntaran, “¿cuál se va a llevar, señora?”, ésta, un poco indecisa le contestara que todos, “porque esta noche no podré dormir pensando que el que no compré podría estar destinado a convertirse en mi preferido.”

Reconocer que existe un problema es ganarle a la muerte, de ahí que los tres personajes de esta novela, temiéndola o buscándola, sean la acción que se genera en Mujeres en fuga.

Una portada con el rostro de una mujer oculta en el color de las múltiples pieles de las horas, del coraje que sólo dan los años, la osadía de ir contra corriente, de respirar el dolor hasta los huesos, del orgullo de herirse en la caída. Una mujer que sabe contemplar mejor el horizonte, desgarrar el cielo con las uñas, medir fuerzas y afinar las coordenadas que le permitan minimizar las posibilidades del naufragio.  Esto es “Mujeres en fuga”, una sociedad que está en fuga, una sociedad que sale a la mañana para que el sol la pinte, sin importar que atardezca, sin importar que nos caiga la noche, pues, como dice la poeta salvadoreña Silvia Regalado, sólo la oscuridad nos traerá las estrellas y sólo la noche llamará otra aurora.

PRESENTACIÓN DE LA NOVELA MUJERES EN FUGA:
Por el DR. Mauro Zúñiga

Rose Marie Tapia nos vuelve a sorprender. Esta vez tiene la valentía de abordar temas psicológicos tan complejos que en la misma  disciplina no hay unanimidad de criterios para definir sus causas y sus tratamientos. En lo que sí hay acuerdo es en las nefastas consecuencias humanas y sociales que se derivan de estas alteraciones conductuales. Si bien es cierto que en la obra se abordan con profundidad tres de ellas, la autora, tal vez de manera tangencial, menciona otras que merecen ser consideradas.
Hablo de obra, y sin duda por su estructura y polifonía se trata de una novela psicológica, pero podemos considerarla muy bien como un ensayo novelado, porque a través de misma, Rose Marie se va introduciendo, con su prosa suave y coloquial, en el centro de las adicciones, las inseguridades y los miedos. Tiene la virtud del atrevimiento de tomar la decisión de plasmar sobre unas páginas en blanco una complicada temática  y entregarnos un producto finamente terminado y accesible, para su comprensión, a todo público.
Lo primero que surge en el debate sobre estas patologías de la conducta es si las mismas están vinculadas genéticamente o se trata de alteraciones del entorno social durante la vida temprana de los individuos. Es decir, si ya venimos predeterminados por la herencia o si somos producto del ambiente. Naturalmente que hay algo de los dos. Los textos académicos nos enseñan que todos  somos producto de la combinación entre la herencia y el ambiente; sin embargo, las últimas investigaciones,  sobre la base de estudios longitudinales realizados en un lapso de años, nos orientan a atribuir estas perturbaciones al medio social, que parte de la concepción del sujeto y termina en los albores de la adolescencia. De allí que en los trabajos que adelantamos hemos postulado que así como existe la fisiología cardiovascular, pulmonar o renal, también existe la fisiología social, esto es, nuestro ambiente social incorporado, como cualquier otro, al  metabolismo. Es el entorno social el que perturba la biología molecular lo que genera las alteraciones de la conducta.  En la mayoría de estos trastornos hay uno o varios factores que inciden en la etiología catalogados como “antecedentes patológicos” si se realiza una historia clínica exhaustiva.
Uno de los problemas para estudiar estas patologías  en la comunidad es lo que denominamos “estadísticas ocultas”, ya que para que las mismas sean oficiales tiene que haber un registro, el que se establece cuando el paciente es atendido en algún centro de salud; pero la gran mayoría de los mismos permanece al margen de la consulta clínica.
¿Qué es la Adicción?  Alteraciones de la conducta que se repiten de forma compulsiva caracterizadas por la pérdida de control. Conducen a una dinámica progresiva de deterioro personal y consecuentemente familiar, laboral, social. Hay de dos tipos: las tóxicas o drogadicción, en la cual hay una dependencia a una sustancia lícita o ilícita: cocaína, alcohol, nicotina, benzodiazepinas, etc. Las no tóxicas, llamadas también “sociales”: dependencia al juego, a las compras, al trabajo, a un individuo, al sexo, la religión, la interned,  y otras. Estas últimas son las que trata la novela. El problema medular de las adicciones es que el paciente se niega a reconocer que está enfermo y menos, que tiene que atenderse. Por regla general es la pareja o una amistad cercana la que se encarga de advertir la existencia de esa patología, la mayor parte de las veces sin éxito, lo que termina en la separación y el aislamiento. Es fundamental para que se inicie la terapia el paciente sea conciente de que está enfermo. Sin esa condición es imposible avanzar. El común denominador de todas las adicciones es la depresión, la que, a diferencia de la tristeza que puede ser controlada personalmente, por regla general requiere terapia.  El manejo de las adiciones es uno de los campos más difíciles de la medicina, por la fragilidad de los mismos y las altas tasas de recaídas. El tratamiento tiene que ser multidisciplinario y grupal, independiente al tipo específico de adicción, ya que todas encierran las mismas categorías causales. La familia y la red de amigos juegan un papel capital en el seguimiento de la terapia.

  1. LA LUDOPATÍA.  Si bien jugar es parte del ocio humano, como cualquier diversión; el hacerlo de manera descontrolada se convierte en una enfermedad. La podemos definir como una adicción patológica a los juegos de azar. Su inicio es habitualmente inocente, y la misma persona ignora su proclividad hacia esa adicción. Aquí la casualidad (los primeros contactos entre el individuo y los centro de diversión) llevan a establecer una relación de dependencia. Amistades y familiares animados en distraerse llevan al potencial paciente a abrazar a la enfermedad. Los contactos sucesivos son progresivos, por regla general acompañados; pero luego, el ludópata se entrega en solitario al juego que se convierte en compulsivo. La diferencia entre el jugador profesional y el ludópata es la cuantía y el control. El primero sabe cuanto jugar y cuando parar; el segundo, no. Los que promueven los casinos y otros centros de juego han estudiado muy bien las debilidades de estos individuos y las formas de atraerlos a través de técnicas que Rose Marie describe muy bien en su novela.

2.      ADICCIÓN AFECTIVA. Es una adicción  que consiste en obsesionarse por una persona. Esta enfermedad afecta principalmente a las mujeres, permitiendo que el hombre controle las emociones y la conducta. Aquí la depresión se convierte en miedo al abandono, por lo que la mujer justifica cualquier comportamiento para conservar a su pareja. En caso de que se realice al abandono, la mujer se refugia en la esperanza.  Habitualmente durante la infancia las pacientes han tenido algún tipo de maltrato las que las hace convertirse en la adultez en víctimas o victimarios. Es en caso de la adicción afectiva, la mujer asume el complejo de víctima. Rose Marie utiliza muy bien la metáfora puesta en boca de la amiga: “No seas una cristiana de sepulcro vacío”.  A esta adicción también se le conoce como el “amor esclavizante”.
3.      LA COMPRA CONVULSIVA, conocida también como oniomanía. La compra compulsiva no solo se refiera a la compra de un objeto en particular, como el caso de Imelda Marcos con sus 5,000 pares de zapatos; sino a la compra en sí. Puede estar vinculado al estado de hipomanía o manía propiamente dicha en el trastorno bipolar, ya que también se vincula con estados depresivos. Esta enfermedad florece en las sociedades de consumo, y tal como ocurre en la ludopatía, el paciente recurre a cualquier tipo de actividad para obtener dinero. Es la forma extrema del deseo: “el deseo conduce a más deseo”: una vez comprado el objeto el paciente desiste de él y va en busca de uno nuevo.
4.      El otro tipo de adicción que la autora trata de forma tangencial es la ADICCIÓN AL TRABAJO, conocida en inglés como workholic, para referirse al alcoholismo seco. El paciente con esta patología, si bien es cierto no va en búsqueda de dinero, abandona sus responsabilidades familiares y sociales, comportándose como cualquier síndrome adictivo.
5        EL MIEDO AL COMPROMISO. El miedo surge ante la expectativa de cambio y a la adaptación a una forma de vida diferente. Es un factor provocado por un desequilibrio entre lo que vamos a afrontar y los recursos de que se dispone para hacerlo. Estamos ante la situación en la cual parece que lo que tenemos no es suficiente, sea económico, emocional o psicológico. Tiene de común con las adicciones la pobre autoestima socia de ruta de la depresión lo hacen más frágil y débil ante las circunstancias. En estos casos, la persona tiende a huir porque no sabe como responsabilizarse o enfrentarse ante las adversidades y por lo tanto deja las cosas abandonadas, sea su propio empleo, su pareja y sus proyectos de vida.
La obra Mujeres en Fuga  merece una lectura detenida ya que la autora escarba en la intimidad de la conducta humana.

 

PALABRAS DE LA ESCRITORA ROSE MARIE TAPIA R.

 Buenas noches, en primera instancia deseo agradecer a los presentadores: a la escritora Gloria Rodríguez y al Dr. Mauro Zùñiga, también escritor, sus magníficas presentaciones. A los dueños y al personal de la Librería Exedra Books, a mi familia y a ustedes mis amigos lectores.

            Esta noche nos convoca la presentación de mi décima novela: Mujeres en fuga. ¿Realidad o ficción? La literatura de estos últimos años se sumerge en esta ambigüedad entre realidad y ficción. El trabajo del escritor es autorreflexivo y busca sentido al acto de la escritura, ya que hay una manifiesta avidez del público por la realidad. Una realidad desbordante que nos asedia hasta en lo más íntimo de nosotros mismos.

            Esta novela tiene montajes de tres historias que corren paralelas, pero luego convergen y se interceptan. Los sucesos de cada historia se presentan con total autonomía narrativa. No obstante, hay un hilo conductor: las adicciones no tóxicas, tales como la ludopatía, la compra compulsiva y la adicción afectiva. Ustedes se preguntarán por qué mujeres y por qué en fuga. Cuando hice la investigación me percaté que la mayoría eran mujeres. Y en fuga porque escapan de sus conflictos y se refugian en las adicciones.

            También se preguntarán cómo surge la historia. Una vez más el tema me encontró. En una sola semana me enteré de varias personas que se arruinaron por el juego patológico. Esa misma semana fui con una amiga a un centro comercial y observé a mucha gente comprando compulsivamente. Y para colmo, en esa misma semana dos mujeres con adicción afectiva, me contaron su sufrimiento.

            El proceso de investigación fue intenso. Visité varios casinos y para no enviciarme llevaba muy poco dinero y fue muy divertido, pues una tarde con unas amigas solo gastamos 35 centavos.

            La investigación de la adicción a las compras fue agotadora: observar a personas comprar sin control es abrumador, pero lo más difícil de todos fue conversar con mujeres adictas a una relación nefasta.

Por recomendación de una amiga sicóloga, Yolanda Crespo, leí a varios autores tales como: A Leonard Berkowitz, Eric Fromm, Carl Jung y Jorge Bucay. Era imprescindible comprender el perfil sicológico de las protagonistas, sus conflictos y sus compulsiones para tratar este tema con propiedad.

Mi objetivo con esta novela es hacer un llamado a la conciencia de las personas que ya son adictas y a otras que piensan que se divierten y están a punto de caer en el abismo de la adicción. Estoy segura de que la novela Mujeres en Fuga no va a defraudar a sus lectores. Tiene la misma fuerza vital de mis obras anteriores. Y pretendo que sea una luz en esa oscuridad de las adicciones. Que las personas con problemas similares a Mujeres en Fuga se den cuenta de que la vida es alegría y que en sus corazones siempre encontrarán la esperanza para seguir adelante y vencer cualquiera adversidad. La alegría nos hace más ligera la carga. La alegría no es un estado de ánimo, sino una decisión que podemos tomar aquí y ahora. Gracias.

 

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