Mujeres en fuga

ANÁLISIS LITERARIO

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CITAS LITERARIAS DE LA NOVELA MUJERES EN FUGA

Por primera vez Rebeca sintió el olor de la ira: era similar al de la pólvora. El sudor empapaba su rostro, impidiéndole ver con claridad, mientras un fuerte dolor de cabeza acrecentaba su angustia. Era como si la sangre le hirviese y como si el continuo zumbido en los oídos fuera el anuncio de tal ebullición.

Intentó ponerse de pie y las piernas no le respondieron. Apretó los dientes para lograr concentración, presintiendo que además de su respiración corta y ruidosa tenía el cabello erizado, y que todo esto, aunado a la tensión muscular y facial, debían hacerla parecer un monstruo. Mejor así, pensó para sus adentros, pues era el aspecto que necesitaba para encuadrar aquella furia asesina que le nublaba los sentidos.

Al guardar el sobre con el certificado del gimnasio, Camila se dio cuenta de que había una tarjeta. Tenía un poema de un autor desconocido:

Aunque sientas el cansancio,
aunque el triunfo te abandone,
aunque un error te lastime,
aunque una traición te hiera,
aunque una ilusión se apague,
aunque el dolor queme tus ojos,
aunque ignoren tus esfuerzos,
aunque la ingratitud sea la paga,
aunque la incomprensión corte tu risa,
aunque todo parezca nada...
Vuelve a empezar.

Terminé de tomar el capuchino y fui a uno de los almacenes a comprar un par de calzados y una cartera que combinaran con el vestido. Me mostraron varios y como estaba indecisa le solicité a la vendedora que me permitiera medirme el vestido para ver cuál caía mejor. Después de casi una hora escogí unos zapatos bronce, otros dorados y unos marrón de tacón alto que le venían muy bien al vestido blanco hueso, todos de la marca Salvatore Ferragamo. También compré una cartera para cada par de zapatos y cuando pasé por el almacén donde había comprado el vestido observé en la vitrina dos modelos que me enloquecieron. Uno de Emilio Pucci, de línea elegante, falda amplia de seda suave con un largo moderado, que moldeaba mi figura sin adherirse. El color era un tono gris perla, con un solo detalle: un fajón de seda negra brillante, sin mangas y cuello en V. Cuando me lo probé me di cuenta de que el mismo cuerpo al desplazarse le daba movimiento a la tela. El precio me hizo dudar: dos mil doscientos dólares; pero, yo me lo merecía. Al otro lado del almacén, haciendo contraste al modelo Pucci, observé un juego de pantalón deportivo color caki, Clavin Clain: pantalón y camisa estrecha, con un chaleco con mangas tres cuarto, elegante. Pensé que ese atuendo era el adecuado para la competencia de golf del próximo sábado. Estaba baratísimo, solo cuatrocientos cincuenta.

Cuando me encaminaba hacia la caja vi un Carolina Herrera, justo el vestido que necesitaba para la boda de una de mis amigas. Sofisticado, de tela voluminosa, brocada, de color bronce; la falda vaporosa con crinolinas y adornos del mismo color en organza; las mangas trabajadas con cintas que le daban un toque distinguido. El precio era dos mil, pero el vestido en particular lo valía. Claro que tenía que comprar una cartera de noche y justo al lado había una del mismo color y marca del vestido, un poco caro para una cartera de noche: quinientos cincuenta dólares. Sentí una especie de remordimiento al firmar el recibo de la tarjeta: cuatro mil novecientos. Con la compra anterior sumaban seis mil novecientos. No me iba a preocupar por eso, yo me lo merecía. 



SPA 382 Latin American Women in Art, Film and Literature
Semestre: Invierno 2009
Instructora: Violeta Lorenzo

Por: Mariangela Moneva
994065435

Conductas adictivas: Un ensayo corto sobre la novela “Mujeres en fuga” de la autora panameña Rose Marie Tapia.

Rose Marie Tapia inició su carrera literaria con “Caminos y Encuentros”, ganadora de la Mención de Honor, concurso Ricardo Miró, año 2000. Es la escritora más vendida en Panamá y su obra más exitosa es “Roberto por el buen camino” tiene 17 ediciones. Su obra literaria incluye 11 novelas publicadas; actualmente, Rose Marie Tapia escribe su próxima novela. Es la escritora favorita de los jóvenes. Ha creado un proyecto socio-cultural (Siembra de lectores) donde se han fundado 36 círculos de lecturas a nivel nacional en comunidades de escasos recursos económicos.
En “Mujeres en fuga” Rose Marie Tapia expone los estragos que causan las adicciones no toxicas, tales como: el juego patológico (ludopatía), la compra compulsiva y la adicción afectiva. Las protagonistas, Rebeca, Zorel y Camila son tres mujeres corrientes que escapan de sus problemas y se refugian en las adicciones para no enfrentarlos. Es una huída, un escape a las expectativas de una sociedad regida por valores puramente masculinos (patriarcado). Las mujeres en fuga se encuentran reprimidas en el papel que la sociedad les impone: mujer bella, madre ejemplar, esposa virtuosa, entre otros. Aferradas a sus títulos domésticos desarrollan vicios no tóxicos que no son más que una forma de desafiar las convenciones sociales y una búsqueda metafórica de sus propios valores, que a su vez les proporciona un falso sentido de aprobación social llevándolas a la ruina moral y material. Las protagonistas de “Mujeres en Fuga” nos muestran que una vida llena de carencias son la consecuencias de las injusticias y el desequilibrio de una sociedad patriarcal; estas injusticias y desequilibrios provocan el desarrollo de adicciones como una forma de fuga a los vacíos que a su vez crean un problema de mayor magnitud el cual debe ser confrontado para evitar la autodestrucción.    
En esta obra literaria, Rose Marie Tapia nos presenta con cada una de sus protagonistas una realidad universal; ilustrando los problemas sociales de las mujeres y las consecuencias que estos problemas les traen a sus vidas. De esta manera la autora nos induce a preguntarnos: ¿En que momento las presiones sociales trasforman el simple pasatiempo en una adicción? ¿Cuándo esa adicción se convierte en una venganza a las injusticias de la sociedad en la cual nos desenvolvemos como mujeres? ¿Cuándo amamos y cuándo dependemos de que nos amen? ¿Cuándo una relación amorosa deja de ser una relación para convertirse en una obsesión? ¿Cuándo pasamos los límites que dividen estos terrenos? Y sobre todo: ¿Cómo se rectifica una vida que se haya rendido a las adicciones?
Un elemento común que se presenta en los vicios de las tres protagonistas es la coacción y la opresión que ejerce la sociedad sobre la vida de estas mujeres, manifestándose en una falsa búsqueda de la felicidad que las lleva a su propio detrimento. Esta presión social se manifiesta en las protagonistas en diferentes vicios; por ejemplo, en Rebeca, quien esta envuelta en el juego patológico y sufre de ludopatía, escapando así de su matrimonio fracasado y su frustrada aspiración a ser madre. Rebeca se siente incapaz de desempeñar el papel principal de esposa: darle un hijo a Mauricio (su esposo). Esta frustración creada por la presión social que ejerce la sociedad machista en la cual ella se desenvuelve como mujer, la hacen pensar que ella es un fracaso como mujer. El juego es para Rebeca una escapatoria a su depresión, es una manera de reclamar su valor y su autoestima, “El juego hizo renacer mis sensaciones, vivir con intensidad, le dio un nuevo aliciente a mi existencia y ahora soy casi feliz...” (Tapia, p.12).
Zorel, otra de las protagonistas, una mujer de piel morena muy bella, “rodeada de mujeres frívolas y superficiales, fue copiando sus modelos de conducta y casi sin darse cuenta, quedó inmersa en la adicción a las compras” (Tapia, p.141).  El personaje de Zorel lo podemos relacionar de cierta manera con el personaje “La Muñeca Menor” del cuento de Rosario Ferré, en el cual la muñeca representa la imagen idealizada de la figura femenina esperada de una sociedad patriarcal. Como en “La Muñeca Menor” Zorel sentía una enorme obligación de ser bella, de lucir bien que se relaciona directamente con una sociedad aristócrata o privilegiada, como una muñeca, ella era apreciada por su belleza exterior o física, de la misma manera que se aprecia un objeto decorativo. El vicio de la compra compulsiva le ayuda a Zorel a escapar de la rutina de su vida conyugal,  al desinterés emocional de su esposo y llena el vacío que dejan los ideales de una sociedad puramente materialista y superficial. Las constantes presiones sociales que valoran las mujeres por su belleza física y por los bienes materiales que poseen, las llevan a una obsesión de querer complacer los estándares sociales a cualquier costo sin importar las consecuencias. 
Un elemento determinante de la personalidad de Zorel, que también observamos en las personalidades de las otras dos protagonistas, es la ausencia de una figura paterna, el ideal fracasado de un padre que simplemente estuvo ausente, el padre adicto o el padre quien abusa psicológicamente o físicamente. Durante la entrevista telefónica con la autora de “Mujeres en Fuga”, mencionó que en su investigación sobre el tema sobresaltó el hecho de que la mujer en Latinoamérica tiene que esforzarse de sobremanera para darse un lugar en la sociedad patriarcal. Esta sociedad facilita el fracaso del hombre en su función de padre o esposo, impactando así la vida de las mujeres que los rodean, llevándolas a una vida mediocre llena de subordinaciones y vicios. 
A diferencia de las otras dos protagonistas, Camila, es una mujer insegura de si misma que sufre de adicción afectiva. Camila vive atormentada por un miedo a todo lo que la rodea, una ansiedad que la trastorna y la atrapa “en una especie de realidad virtual amenazante de la que no puede escapar” (Tapia, p.133). Victima de violencia conyugal, su marido (Ramiro) se aprovecha de su personalidad frágil y vulnerable encerrándola en una existencia sumisa. Las frustraciones emocionales de Camila comienzan de muy temprana edad. Su padre siempre quiso tener un hijo varón. Su hermana mayor era la preferida de su madre. Su hermana le roba el novio y poco antes de contraer matrimonio con Mauricio, los dos estuvieron involucrados en un grave accidente automovilístico en el cual muere su hermana. Ramiro al encontrarse solo, le propone de reanudar la relación y casarse repentinamente. Camila siempre se sintió inferior, obviamente, por su inseguridad y baja autoestima; esto la induce a la adicción afectiva, a su obsesión a alcanzar el amor ideal y crea de esta manera su papel de victima en una sociedad patriarcal.
La obsesión por el amor perfecto y su constante búsqueda de la aprobación de su marido como también la de su entorno. Camila también se lleva a si misma a una autodestrucción a través de la adicción afectiva. El vehículo que la lleva a su auto destrucción es la venganza contra su marido por su abuso físico y psicológico, “Camila se vio en la adicción una forma de evadirse. El rechazo a sí misma y la ausencia de autoestima la hizo que se volviera dependiente de una relación nefasta” (Tapia, p. 136). Es aparente, que Camila, debido a las injusticias que sufre desarrolla una personalidad pesimista, incapaz de buscar soluciones a sus problemas, prefería la lamentación y la desesperanza.
Al examinar las características presentadas por la autora en los tres personajes de “Mujeres en Fuga” podemos concluir que sus comportamientos adictivos son consecuencia de una vida llena de carencias. Estas carencias pueden manifestarse en diferentes maneras a través de las injusticias que sufren las mujeres en una sociedad dominada por los hombres. Para ilustrar este concepto de carencias podemos citar la falta de valor propio de Rebeca por su incapacidad a cumplir con el papel ‘esperado’ de una mujer: ser madre; en Zorel, la carencia se manifiesta en lo material: la ausencia de recursos económicos, las consecuencias del abandono de su padre y a la falta de rango social; en Camila, la carencia se manifiesta en lo emocional: por la falta de amor de su madre, la traición se su hermana, la falta de aceptación de su padre y la frustración de su marido reflejada en el trato para con ella. Durante la entrevista, la autora señaló que en su investigación sobre las adiciones, una significante mayoría de las personas adictas son mujeres. Fácilmente se puede concluir que esto se debe al efecto de una sociedad desequilibrada e injusta que induce a las mujeres al escape y a tratar de llenar el vació en sus vidas oprimidas a través de una diversidad de adicciones.      

Angie Moneva
Toronto, Ontario, Canadá 
angie.moneva@gmail.com

Licenciatura en Artes de la Universidad de Toronto (University of Toronto),
Especialidad en ingles, español, literatura feminista y estudios de género    2004 – 2009

Nacida  en Toronto.
La Srta. Moneva posee ambas ciudadanías, canadiense y española

Sus viajes a través de Europa y Suramérica han despertado en ella el deseo de aprender sobre diferentes culturas y nuevas perspectivas.

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