ANÁLISIS LITERARIO

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17-12-2012
Zoyla Rosa Americana


“La literatura… es una puerta ancha a otros mundos, a todos los mundos.”

Los ángeles del olvido
Obra de Rose Marie Tapia (panameña)
Reseña Crítica por: Fernando López Peralta

            Un problema innegable para nuestra sociedad es la errónea distribución del capital económico, con toda la secuela de condiciones que hacen, de individuos capaces, entes miserables de alma y enfermos de cuerpo que buscan desesperadamente una solución o salida de la pesadilla que les ha correspondido como existencia. Los ángeles del olvido es una denuncia social, una reflexión ineludible y sobre todo un agente inspirador para involucrarse -individual, familiar y colectivamente- en la búsqueda y aplicación de soluciones.

            Rose Marie Tapia demuestra que la literatura es, sin lugar a dudas, un arma poderosa, capaz de transmitir emociones suficientes para transformar sociedades. Esta dama discreta y elegante, pinta un paisaje rural donde se respira esperanza: VIDA. Sus personajes son sencillos, pero cargados de conflictos (tan reales como tú y yo). Varias vidas son entrelazadas para poner en contacto diferentes condiciones, diferentes situaciones… mundos diferentes.

            La pobreza no esquiva regiones ni da tregua a las edades; tampoco la enfermedad, pero “no se modifica la vida sin transformarse uno mismo”. Frases cargadas de inteligente motivación constituyen una parte importante del argumento que supera la ficción para denunciar grandes diferencias de poder e influencia que deben ser atendidas y resueltas positivamente, en beneficio de mayorías.

            Un narrador protagónico es la voz que cuenta como van evolucionando cada una de las situaciones hasta alcanzar un desenlace completo, mas abierto a la esperanza y desarrollo creativo del lector.

            Los ángeles del olvido son una realidad plasmada por Rose Marie Tapia en una obra que merece distinguirse entre las más sencillas, emotivas e inspiradoras de la literatura panameña. Porque “todos tenemos un poder y una capacidad inconmensurable para reinventar nuestra vida”, entonces se comprende que “la felicidad no es vivir en un estado de alegría permanente, sino la sensación de serenidad que se obtiene cuando tenemos la certeza de estar en el camino que hemos elegido…”.

 


 

LOS ÁNGELES DEL OLVIDO

Los Ángeles Del Olvido:   Más allá de una lectura convencional. Natalia Rojano

Cuando leí el libro Los Ángeles del Olvido,  así con O mayúscula,  descubrí que su  autora, más que  ocuparse de su oficio, decidió escudriñar muy profundo en esa realidad  que padece un amplio sector social  en toda Latinoamérica. Y leí entrelíneas, además, que  a Rose Marie   le duele la indiferencia de tantos,  convertida en  olvido…tremendo Olvido.

El contexto es universal, y lo que en él se quiere  presentar como  una muestra de  algo que quizá suceda solamente  en Panamá, es  también lectura social que puede hacerse en cualquier localidad  de cualquier  rincón del mundo.

Me tomo la libertad de opinar sobre  el tema que  se describe en Ángeles del Olvido,   como educadora que soy,    porque  me encuentro en viaje de estudios, leyendo  en la propia vida,  aspectos relacionados con la idiosincrasia de los pueblos del Caribe  y también por la gentil invitación de  Rose Marie,   para compartir esta sesión de lectura colectiva, de  su  penúltima novela. No creo que sea la última.

Encuentro,  en la   estructura del libro:  Contenido,  Lenguaje y Estilo,  el mérito de  estar  ajustada  a la realidad  ¿observada?¿vivida?¿deducida?   ¿creada?  Rose Marie nos dirá.

Allí el contexto social descrito es tan  real como inverosímil.  Me pregunto, si puede ser real  el  maltrato social frente a  la indiferencia  de muchos y la indolencia  de quienes lo ocasionan.  Lo cierto es que  el contenido de  esta novela,  presenta una realidad social de manera tan realista, que su realidad duele desde la sensibilidad  de quienes la padecen,  hasta tal  punto que  el tinte rosa, con que se presenta el final de la historia, no es más que la inspiración que mueve el ánimo a volvernos solidarios y a proponer  soluciones mágicas,  no importa si esta utopía, que se   inspira en el amor,  empieza a mover montañas de fe y de esperanza  en el corazón de las nuevas generaciones.  

De ahí,  que las soluciones propuestas  en el texto de la novela,   son tan ideales  que parecen reales, y a la vez son tan reales que parecen fáciles.

Aprecio además que en Los Ángeles del Olvido,  la realidad social es a la vez,  documento  y  objeto de  estudio que ofrece múltiples formas de recolección  de la información donde se fundamenta.   El hecho social, comunicado en la novela, se convierte en verdadero    texto científico  capaz de   validar  todo lo  escrito.

Impresiona descubrir,  cómo sus descripciones contrastan armoniosamente con la teoría que la ciencia      ha logrado contextualizar hasta la fecha.  No encontré  ningún dato de ciencia-ficción,  pero  sí   un sencillo y firme componente teórico  en la propuesta de soluciones alternativas que se mencionan  en la novela.

Pero sí encontré muy acertadas  las  referencias, que la autora formula sobre el  fuerte impacto del proceso educativo en la calidad de vida ciudadana, hasta el punto que para Rose Marie,  no existe problema que no pueda resolverse a través de la educación; ya sea  infantil, juvenil,  de  adultos y hasta de jubilados., siempre y cuando,  que  la acción educadora, está mediatizada por la responsabilidad social de los docentes. 

Al  leer este enfoque, no pude dejar de interrogarme ¿  es pedagoga Rose Marie ?   

Creo  que esta novela debería ser usada  como texto de estudio,  en cualquier cátedra  universitaria- Area  de Humanidades,  Psicología,  Pedagogía,  Psicopedagogía, Sociología, Trabajo Social, Doctrina Social  Ecuménica-por no decir católica- y otras similares,  no solo por su acertado,  enfoque disciplinar, sino por que su estilo  y su lenguaje  son      atractivos  y breves,    como prefieren  los  estudiantes de hoy.   Aquello de que “lo  bueno, si breve, es dos veces bueno”[1] cobra total vigencia en esta novela de Rose Marie.

Me atrevo a sugerirle,  que  para su penúltima novela,  incluya,  un glosario de aquellos términos, que por lo  especializado,  no se encuentran registrados en diccionarios  comunes.

Además en los Ángeles del  Olvido subyacen  como valor agregado,   algunas ideas  útiles  para quienes  desean  recomendaciones de autoayuda  para mejorar su crecimiento personal  y fortalecer su autoestima, desde el servicio social.

Congratulaciones, Rose Marie. Me agrada tu prosa y  me encanta tu personalidad, que aprecio como  digna de imitarse.

Taller Literario ,   Ciudad de Panamá,  24 de  febrero de 2 007

Biblioteca Nacional.  Licenciada en Ciencias de la Educación, Investigadora que pretende, convertirse en escritora. Nacionalidad colombiana. Teléfonos   Cel . 67262720.  Panamá.  Barranquilla, Colombia (00575) 3440232- 3443736. Cel   315 772 46 64. 

 


 

Marianela Fábrega de Narváez

Al igual que muchos me imagino que te has preguntado sobre lo que es la felicidad. Pienso que has encontrado en tu vida grandes momentos de la misma Y como te gusta compartir, por ello transmites caminos para encontrarla. 
La Tercera edad, es una edad muy especial y es clave en tu libro. Me alegro que nos quieras hacer entender y agradezco ese ánimo que nos da de que el mundo no se acaba  cuando uno se jubila, enferma o envejece. 
Cuando una sociedad no hace nada, tú llamas a cada individuo a que tome el estandarte de tu personaje: Erasmo Rodríguez para que haga algo. Es un  gran llamado que nadie que lea tu libro puede dejar que no le toque y haga algo al respecto. 

En tu libro se vive la nostalgia por el interior, los valores  que consigue uno en esos lares y  lo percibo  en el cariño con que te refieres al campesino, y en tu conocimiento de la psicología de su trato. Capital y campo son cuna de grandes valores. Como habrás visto casualmente en las noticias de estos días en TV2 dos niños colonenses  devolvieron una billetera con 150 balboas y una pulsera que encontraron en el suelo. Quiero decirte con ello que pienso que en la ciudad  hay muchos niños, hermosos diamantes, que se encuentran por diferentes lugares y no solo en el campo. 
Pero comprendo perfectamente como es más fácil cambiar un medio más pequeño
como lo fue el pueblo que,  por lo que pintas parecieran playas de Tonosí, por los acantalidados y que está en el Pacífico. 

Llegas en el momento oportuno y las coincidencias no existen en que este gobierno si quiere hacer algo por la niñez, y por los niños que trabajan. Trabajar por la necesidad de una familia es comprensible, pero por comodidad de unos adultos que utilizan su trabajo para satisfacer necesidades personales y no familiares es inadmisible. 

Para el gobierno una persona como tú con tan excelentes ideas de como lograr el cambio, serías una hermosa herramienta para conseguir estos propósitos. Los ángeles del olvido creen unos que solo se refiere a los niños. No es así, por lo menos para mí ángeles son aquellos pobres, analfabetos, ancianos, enfermos, discapacitados, que uno piensa que son infelices y que nos dan grandes lecciones, una de ella "nos enseñan a servir" nos "enseñan a dar  amor". 

 



GEORGINA LINARES

Un afectuoso saludo a todos los presentes y mi agradecimiento más emotivo a mi amiga Rose Marie Tapia, por concederme el honor de dirigirme a tan selecto auditorio para hablarles de la Novela “Los Ángeles del Olvido”, que muchas lágrimas me arrancó mientras leía.

Es muy natural para mí entender el nivel de sensibilidad de Rose Marie, pues nos conocimos en una época de caminos, logros, sueños y proyectos de vida. Puedo decir, que se fortaleció nuestra amistad en uno de mis momentos más difíciles, donde con esa voz firme y clara, me dijo exactamente lo que nadie se atrevía a decirme y me hizo abrir los ojos ante la amarga realidad que vivía entonces.

A medida que avancé en la lectura de esta obra, me fui sintiendo identificada en tantos aspectos, como cuando Don Erasmo Rodríguez comparte sus sueños, proyectos, tristezas y alegrías conmigo, de forma directa y me presenta a todos los personajes que lo acompañan., él se dirigía a mí.

Cuantos de los que estamos en esta sala comprendemos de la problemática social que se vive en nuestro país; especialmente en el interior de la república, en esos campos de Dios, que producen Hombres recios, endurecidos por el trabajo desde temprana edad y Mujeres bellas, con sueños, expertas en caminar en la punta de los pies, para no interrumpir las labores e ideales de su compañero, aunque estén equivocados.
Esta novela me hizo ubicarme en un área de provincia donde viví por catorce años de mi vida. Fue una época que trabajamos en hacer realidad algunos de nuestros sueños, al menos en el sitio en que vivíamos. Ella con una empresa muy fuerte y yo creando una escuela, que ya tiene más de veinte años. Al leer esta obra fue como remontarme en el tiempo. Es un estimulo a seguir adelante en los sueños y proyectos que aun me faltan por cumplir.

El enfoque que le brinda la autora a la problemática social del Hombre del campo no está lejos de la realidad “Si uno observa bien al Campesino, se le ve cansado en su pobreza, con su cara curtida por el sufrimiento; pero confiado, sigue cantando sus sentimiento e ilusiones”.

Don Erasmo, un hombre que de golpe cambió su vida, nos narra con paz de espíritu y sencillez del despertar a la vida en esa segunda oportunidad, compartiendo sus conocimientos en el mejoramiento de una comunidad donde imperaba el conformismo, la ignorancia y la amargura. Él describe la corrupción que estanca a los pueblos, la falta de compromiso con los semejantes (el poco importa).

Doña Ariadna su esposa, una mujer hermosa bien amada, con quien comparte sus sueños, alegrías y tristezas. Con una gran sensibilidad humana y dispuesta a compartir su tiempo y cariño con los menos favorecidos. Ella le describe en un momento las carencias “Ya me di cuenta de que hay mucho por hacer en beneficio de los pequeños de la comunidad; esos muchachitos carecen de lo esencial, sufren de enfermedades, están desnutridos, pero en donde los veo mas heridos es en sus posibilidades hacia el mañana. Y estoy convencida de que junto a ti podré ayudar mucho”.

Manuelito o Mongutito es un niño tierno, que creció entre los surcos, a la orilla de los montes, bajo el sol y el agua, endurecido por las circunstancias, sufre el abandono, pero como niño, tiene en su corazón todo el amor que otorga la inocencia.

Manuel su padre, un hombre hermoso, producto de la naturaleza del campo, que pensaba que ya estaba muy grande para aprender a leer y escribir, que sufría la tristeza y la amargura de la ausencia. “Dice que el amor se muda y nos deja, producto del odio, la amargura, los celos y que ese espacio se convierte en sentimientos negativos”.

Resulta interesante la forma en que la Autora llama la atención a los Medios de Comunicación, marcando una crítica social muy puntual.

Perla y Rafael son una pareja de jubilados, que reiniciaron sus vidas en beneficio de ellos y de la comunidad.

El tema de la Leucemia, también es presentado de forma tal, que se mira, más que como una enfermedad, como una desventaja social. Recordemos que el enfermo que más sabe es el que más vive. Y en este caso la ignorancia es la peor desventaja.

Otros temas plasmados en esta obra son: las distintas formas de negociar la tierra en nuestros campos, el trabajo infantil abusivo, el cual se toca de forma directa, el abuso sexual a menores, la prostitución infantil, el abandono, maltrato a los Adultos mayores, la delincuencia juvenil y la falta de educación.

En medio de todos estos aspectos negativos que afectan el crecimiento de una nación, Rose Marie presenta una serie de sugerencias e ideas de proyectos, todos factibles, de forma bastante sutil, para que el lector haga sus propias conclusiones. Con algunas recomendaciones, como “Sensibilizar y Capacitar a la sociedad y a los líderes comunitarios”, para que todos reciban educación, Motivar la alfabetización de adultos y el desarrollar el proyecto Regreso, que se puede ejecutar en cualquier comunidad de este país, con solo un poquito de interés.

Por ultimo, la lección de amor de Jairo, que me hizo llorar a mares. Probablemente porque soy una persona bastante sensible o quizás por la vulnerabilidad de mi corazón.

Jairo también ha marcado en mí un sentimiento muy especial. “Los Ángeles del Olvido”, que ya no serán tan olvidados.  La recomiendo, de lenguaje sencillo para todo público.  Estoy segura que les gustará. Gracias.

 


 

Tras un modelo superior de felicidad 
Por Salvador Medina Barahona.

Palabras pronunciadas en la presentación de la novela Los Ángeles del Olvido 
Cuando Borges se refirió a la crisis de la novela de nuestros días, lo hizo ―como es obvio― no en razón de sus incuestionables aportes técnicos y formales, sino en razón de un pesimismo arrasador en sus contenidos que cada vez más amenazaba con vedarnos el curso hacia la otra orilla; en otras palabras, la búsqueda de la felicidad.

Para Borges la novela habría perdido su condición épica y se habría estancado ―con rarísimas excepciones― en un discurso individualista, falto de optimismo, que, antes de ser el verdadero reflejo de una época en crisis, era la guarida ilusoria de réprobos y desahuciados.  

Aquel señor ciego y tartamudo, e inmortal, como uno de sus personajes más sublimes; aquel Homero de nuestros días, añoraba los tiempos en que los poetas (épicos, dramáticos, o líricos; pero poetas al fin) cantaban a su pueblo las hazañas, el drama restaurador, o los versos intimistas volcados a la otredad. Tiempos apócrifos tal vez, como gran parte de su obra; acaso como su vida misma. Tiempos en que la búsqueda de la felicidad reclamaba epifanías «felices», momentos de realización, o, al menos, caldos de cultivo para la esperanza. Para nosotros, incrédulos a ultranza, nihilistas de trasnoche, amantes empedernidos del infortunio, por supuesto que Borges se equivocaba: Qué luminoso pasado sería aquel. Qué pueblos ilusorios lo albergarían. Qué gran palabra apócrifa lo haría eterno ante los ojos de los ingenuos…  

Como si viniera de esa antigua claridad; pero, al mismo tiempo, como si a ella se negara, la novela de Rose Marie Tapia sigue su trasiego escabroso por esta hora sin nombre. Unos la miran con recelo porque su luz los excede, los rebasa. Otros, en cambio, se sienten contrariados ante la crudeza y la urgencia de sus temas vitales, con una actualidad a ratos profética, que tocan los fondos de un mar social en bancarrota; nicho acuoso de algas muertas; tumba de oleajes que articulan, en su voz narrativa, los nuevos nacimientos.  

Un último grupo, tal vez el que menos importe (si es que importa), no resiste los embates de su labor sostenida e irrenunciable; su proyecto decidido de escritura; su poder de intención volcado en realizaciones concretas; su ahora de luz que ni la más feroz de las sornas corroe.   

Los ángeles del olvido, su octava entrega, es una nueva página en la única novela que Rose Marie Tapia se ha propuesto escribir: La novela de la felicidad; o, en el más reservado de los términos, la novela de su búsqueda.  
Pero no nos engañemos. No se trata aquí, como muchos han querido hacer ver, de una ingenua intención. Todos sabemos que la alegría y la felicidad distan mucho de ser sinónimos. Más aún, el dolor y el sufrimiento pueden llegar a estar más cerca de la felicidad de lo que ésta lo puede estar de la alegría. Los ángeles del olvido, y, de hecho, la obra toda de Rose Marie Tapia, no nos ofrece sino una clara visión de lo que he afirmado: Narraciones orgánicas en pos del fuego, cantos dulceamargos hacia la otra orilla; mas nunca brebajes alegres, recetillas para el sosiego de las almas descarriadas…

Los ángeles del olvido supone, desde la primera página, un debate entre la vida y la muerte, entre el deseo de ser y el fin, entre el renacimiento de la idea y la abolición (que no es sino la transformación, el reacomodo) de la materia, para uso sagaz de los ideales. Haga la cuenta. Dígame usted cuánta alegría puede hallar en semejantes vaivenes… cuánta felicidad posible…

Erasmo Rodríguez busca la otra orilla como consecuencia de un encuentro con la fatalidad. Él, narrador  protagonista de esta historia, consciente ―a las malas― de los estragos de una vida sin propósito, impacta con su cambio ya no solo la propia vida, sino la de un pequeño universo de seres desvalidos y ávidos de transformación.

La imagen de la portada de este libro (que dicho sea de paso es un detalle del óleo «Niño sabatino» del pintor Juan Manuel Cedeño); esta imagen, decía, nos informa de otro personaje fundamental en la trama: “Mongutito”, apodo del infante de 11 años que se convierte en la principal motivación, el estandarte acaso, del nuevo proyecto social que Erasmo emprende en compañía de Ariadna, su esposa, Perla, su hermana y Rafael, su cuñado; quienes harán causa común en el juego infinito de los olvidos.  

Los ángeles del olvido nos llega como una épica de ideas, como un constante ir y venir de razones que luchan por la derrota del infortunio social, que es la derrota del propio infortunio, la propia sangre envenenada… 
El antiguo conflicto ciudad versus campo cobra nuevos matices y, a medio camino entre la una y el otro, se van dejando palpar las terribles consecuencias de la extrema pobreza, el analfabetismo, los sueños de opio, la desintegración familiar, el trabajo infantil y el abandono de nuestros adultos mayores. 

El título de esta novela es hermoso, poéticamente hermoso; pero de inmediato nos sume en  la orfandad, nos hiere de pérdida. Es casi una señal de advertencia, o una invitación a la aventura, condicionada al dolor que hace estragos en los ojos de un niño que es todos los niños; un infante al filo de la derrota; una esperanza que se nos vuelve sal en las manos, lágrima en el  pecho; llaga en la boca hediondísima de los indiferentes. 

Llena de sensibilidad social, Rose Marie parece decirnos en su propio territorio de rostros y palabras lo que el poeta hondureño Roberto Sosa nos diría hace ya casi 4 décadas:  

[Favor abrir vínculo al poema Los pobres y retornar a la lectura de estas palabras] 
Los Pobres. Aún más, ambos parecen coincidir, uno desde la intimidad y el rigor del poema, la otra desde la fuerza narrativa de su
protagonista, en que: 

“En realidad sólo lo que hace el hombre por enaltecer al hombre es trascendente. 
La yerba cortada por los campesinos es igual a una constelación.
Una constelación es igual a una piedra preciosa, pero el cansancio de los campesinos que cortaron la yerba es superior al universo.” 
(La yerba cortada por los campesinos, Roberto Sosa, fragmento)

Porque, finalmente, ángeles y olvido, campesinos y asfalto, sol y sombra, no son sino algunas de las variantes visibles, y en conflicto, de un invisible modelo superior de felicidad. Nadie que crea en ello puede resistirse a esta lectura.

 

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