En primera instancia deseo agradecer a EXEDRA BOOKS, al profesor Ricardo A. Ríos Torres, a Karina Bermúdez, y a todos los miembros del Círculo de Lectura de la USMA su colaboración y el cariño que me han demostrado. Hago extensivo este agradecimiento al poeta Salvador Medina, presentador por Letras de Fuego y a todos los presentes.
La intención de toda mi obra literaria, además de entretener, es rescatar los valores inherentes al ser humano, como la solidaridad, la honestidad, la responsabilidad, el compromiso y la búsqueda de nuestra misión.
En el transcurso de nuestras vidas todos tenemos una noche oscura, en la cual nos hacemos las mismas preguntas que se hace la protagonista de esta novela: ¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Qué sentido tiene mi vida? Al superar esa crisis existencial, nuestra vida adquiere sentido. Y es en ese momento que comenzamos a vivir con un propósito. Este es el tema principal de mi cuarta novela.
En un inicio ésta fue dirigida a los jóvenes, no obstante, la mayoría somos jóvenes de espíritu y cuando a varias de mis amigas, de más o menos mi edad, le gustó, supe que ésta lectura es para todo público. En ella se utiliza el recurso de la tecnología del Internet para solidarizarnos con el sufrimiento de personas geográficamente distantes, pero muy cerca de nuestros corazones. Esto le suena raro. Lean “La Noche Oscura” y lo descubrirán. En ellas también encontrarán conceptos básicos para ayudar a las familias con problemas.
En esta novela hay amor, humor, tensión y solidaridad. El factor común en mis novelas es la esperanza. Sin embargo lo que yo considero de mayor importancia, es el deseo de ser mejores seres humanos. En este mundo tan materialista y con tendencia a la corrupción es importante que cultivemos nuestra espiritualidad. Uno de los personajes principales es un ángel, pero este es un ángel cibernético. La protagonista lo involucra en el uso del Internet. Ella vuelve a ser niña y se divierte juntos.
Es importante que no olvidemos que a nuestro lado está ese ángel, muchas veces no lo percibimos porque vivimos en la noche oscura. Lo único que tenemos que hacer para contactarlo es llamar a Dios y lo veremos con esa luz hecha de consuelo y de esperanza, para que rasgues las tinieblas de las enfermedades, de los conflictos, de los rencores y de las tristezas. Él iluminará todas nuestras interrogantes, mostrándonos el sentido de la vida, sosegando el espíritu e inundando nuestro ser de amor, paz y serenidad.
Para concluir quiero agradecerle su presencia esta noche a Rafael, mi ángel, aunque ustedes no le ven, él está con nosotros y en este momento saluda al ángel de cada uno de ustedes. Muchas gracias.