LA NOCHE OSCURA
Por Salvador Medina Barahona
La búsqueda de una misión, un ángel como compañero en dicha búsqueda, una familia, mejor decir dos, reconstruidas, reunificadas, recomunicadas, son los elementos que conforman este nuevo trabajo narrativo de Rose Marie Tapia Rodríguez:
LA NOCHE OSCURA
Xiomara vive su noche oscura, repleta de incertidumbres, de encuentros consigo misma. Un examen médico le obliga a mantenerse más de 24 horas despierta y he allí que toma conciencia de su boicoteo personal, de su autoaniquilación en un mundo signado por la prisa y los valores intrascendentes. Ese mundo no tiene sentido, al menos de la forma en que hasta entonces lo vive; algo más profundo va reclamándole un nuevo modo de ser, de hacer, de existir.
La misión
Xiomara sufre el acecho de una enfermedad y sin embargo busca, camina hacia el prójimo, hacia la otredad sin nombre, para rehuirse a sí misma primero, para ayudar al otro después, y ayudarse. Xiomara aplica en su búsqueda un apreciable número de principios cristianos, hilvanados a partir del olvido de las propias penas en favor de las del prójimo. Salta allí su misión, surge en medio del propio desconsuelo, a pesar y a beneficio de la propia miseria.
Nada es casual. No al menos para Xiomara. Lo que al principio parecía ser solo un pretexto para no caer dormida, ante una prescripción médica, se convierte en el vínculo imprescindible para el hallazgo de su tarea espiritual: No dormir en medio de la noche la hace más oscura, a la noche, y también a su alma; hay un sentimiento de desamparo que busca compañía, que urge demoler la angustia del silencio nocturno, pesado, cuyas únicas voces se evidencian en un monólogo a gritos de Xiomara consigo misma.
El ángel
Sin antesalas, sin explicaciones de lo que no tiene explicación (por qué habría de explicarlo entonces); sin ello, Xiomara invoca a su ángel: Rafael.
De niña lo había invocado cada vez que se sentía sola, cada vez que requería ayuda: Cómo regresamos a nuestra niñez, a nuestra edad de trasiegos sin inhibiciones, de creencias sin ritos, sin palabras que le dieran una razón a todo lo que nos rodeaba o nos habitaba. La niñez, ese estadio primitivo de nuestra vida y por primitivo, desenfadado, alejado del tedio que nos depara la existencia; ese crisol de estrellas, monstruos indefensos y ángeles; ese sitio al que retornamos como si fuera nuestra zona de seguridad, siempre a nuestro resguardo; el lugar donde dejamos un amigo, una sombra, una luz que aún se guarda para nosotros. La luz de Xiomara: Rafael.
Con Rafael el diálogo directo, la presencia protectora, la noción espiritual de algo más allá de nuestros ojos y nuestro tacto. Con Rafael el encuentro, el caminar rotundo hacia una misión que se fortalece segundo a segundo, pálpito a pálpito, acción tras acción, en medio de una noche que ya no es tan oscura y que muestra gentilmente sus matices.
Imhotep
Una sala de "chat", en España, se incorpora a esta historia, escrita sin pretenciones formales, en un lenguaje accesible, desdoblado en la más absoluta sencillez. En esa sala, Xiomara y su amiga Mariam, quien se había enterado de que aquélla pasaría la noche en vela y quien decide acompañarle, contactan a Imhotep, "nick name" informático de quien daría sentido a la misión de Xiomara. Nada es casual. Xiomara decide pasar el resto de la noche frentre al conmutador, pasar el tiempo, ahogar tal vez las voces que le reclaman en lo profundo su intrascendencia y le urgen a un cambio. Nada es casual. Tampoco lo es esta declaración de inicio:
"Soy gemelo y nunca conocí a mi padre", se presenta Imhotep. Estas palabras fueron suficientes para Xiomara. En aquella confesión hallaría los lastres de una ausencia que a ella le tocaría aliviar, de seguro. Allí, en ese joven, a miles de kilómetros de distancia, en una tierra extaña, pero cercana gracias a los dominios del internet, se reconfirmaba su misión, su trabajo trascendente por el otro, su nueva razón de vivir. Nada es casual…
Las familias
Aparecen luego José Manuel y su hermana gemela; María del Pilar, su madre; William, el padre de los gemelos a quienes no conoce; Doña Jimena, la abuela impertinente; Belén y Santiago Ocaña, padres de María del Pilar.
La trama de la novela será su reunificación, la revisión de un pasado que había dejado huellas de infelicidad en los miembros de una familia, el levantamiento de un velo de silencio que les impedía realizarse felizmente en su núcleo.
A través de un insistente carteo informático y con la ayuda de su ángel Rafael, Xiomara va hurgando en las entrañas del trauma familiar hasta calar hondo en la sensibilidad de cada uno de los miembros de la familia de José Manuel, Imhotep.
Una constante en la obra de Rose Marie Tapia es precisamente su mensaje de superación personal, su búsqueda de lo mejor en cada mujer y en cada hombre, su inclaudicable sentido de esperanza ante los ritos humanos de la desesperación, la auto destrucción y la desunión, tan presentes en esta época de indiferencias y olvidos.
De modo que nos veremos muy reflejados en el drama de esta familia y, mejor aún, muy dispuestos a acompañar a Xiomara en su misión, que requiere de una labor de conjunto, de una acción colectiva que revierta los estragos de la incomunicación. Entenderemos por qué tan fácilmente se contagia este afán de ayuda, por qué surge más adelante, un Luis Fernando y su también hermana gemela; cuál es el enlace que los hace cómplices, con el resto de los personajes, en una misma verdad, en una misma búsqueda.
Rose Marie Tapia comprende muy bien las necesidades humanas, las toca con precisión, con impacto; intenta resolverlas con un sentido de entrega íntimo, cálido, bien intencionado; dialoga en directo, tal vez con urgencia, porque sabe que, como Xiomara, cualquiera de nosotros puede estar a las puertas o debatiéndose a fondo en su noche oscura.
LA NOCHE OSCURA
UNA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL
Isolda De León Becerra
¿Quién ha dicho que la felicidad es algo difícil de alcanzar en este mundo? Pareciera que sí para aquellos que sufren día a día y llevan dolores acumulados a través de años. La infelicidad muchas veces nos la causamos nosotros mismos y obedece a decisiones equivocadas que no hemos querido o no hemos sabido cómo corregir. De esta forma muchos transitan por el mundo arrastrando las cadenas del dolor.
Pero, un momento ¿habrá alguna luz al final del túnel? Sí, la hay. Cómo debemos actuar para resolver situaciones que nos impiden ser felices, es parte de lo que plantea la trama de la novela "La Noche Oscura". Ella nos ofrece pautas, nos da ejemplos de cómo hacer para curar nuestras heridas del alma y de esta manera ser felices.
Aquí observamos cómo la tecnología moderna, específicamente las computadoras, puede utilizarse en la solución de los problemas que aquejan a las personas. En muchas ocasiones usamos este útil avance tecnológico, especialmente los jóvenes, con el único fin de hablar de cosas intrascendentes, lo cual no reporta ningún beneficio.
En una noche oscura, física y emocionalmente para la protagonista, que se vislumbra de larga espera, ella logra establecer una conversación con alguien que le dice estas misteriosas palabras: "Soy gemelo y nunca conocí a mi padre". Así se inicia la cruzada de Xiomara quien, de repente, deja de interesarse en sus propios problemas y sufrimientos para preocuparse por los de otras personas. Pero en esta labor ella no estará sola, la acompañará Rafael su ángel, guía y protector. Ellos emprenderán una noble tarea que consiste en ayudar a una familia a reencontrarse con su pasado, perdonarse y seguir juntos hacia el futuro.
Con la lectura de "La Noche Oscura", aprenderemos que el perdón es el más preciado bálsamo para mitigar el dolor y encontrar la verdadera felicidad.