LA RESPONSABILIDAD
En mi artículo anterior reflexionaba sobre el compromiso. Sin embargo, no se pueden asumir compromisos sino somos responsables. Por esa razón deseo compartir hoy con ustedes, mis reflexiones sobre la responsabilidad.
La responsabilidad es uno de los valores más importantes en nuestra vida. Es primordial que rescatemos este valor del cual nuestra sociedad está tan necesitada. Los valores favorecen el desarrollo del pensamiento, la capacidad del análisis crítico y, al mismo tiempo, la afectividad y la habilidad de elegir, de priorizar. La responsabilidad nos capacita para responder de acuerdo a nuestros principios y valores. El ser humano es responsable porque es libre y, a su vez, la libertad humana se cimienta en la responsabilidad moral; es decir, en la facultad de la persona para conocer el bien, los valores y además, poder vivirlos y practicarlos. La responsabilidad es un acto enteramente voluntario, ser responsable implica estar listo y dispuesto a responder.
La responsabilidad es una condición esencial que nos destaca; es substancia, lo que nos hace humanos. La persona responsable no es sólo la que busca fundamentar sus acciones ante sí mismo, sin que la responsabilidad le haga dirigirse a los demás. Es aquel que no permanece insensible, aquel que no queda inerte y paralizado ante la injusticia, las incongruencias del mundo; aquél quien -antes las impotencias y necesidades- se da rápidamente para intentar equilibrar el caos. Es aquél que con su participación colabora en la solución los grandes retos a que nos enfrenta la época moderna.
El actuar con responsabilidad en la vida personal será, por ejemplo, mejorar la relación con los amigos, o con la familia, o con comunidad, o en la empresa que trabaja, o en cualquier otro ámbito de convivencia. Cuando las personas no se hacen responsables de su vida personal, viven angustiado, carentes de principios, de ejes; no los mueve otro objetivo que seguir adelante; y por lo tanto, siguen siendo criaturas confiadas en que sus padres o el gobierno, o los otros, acudirán a ayudarlos al primer obstáculo que se les presente.
La respuesta responsable también va dirigida al medio ambiente, a la tierra, para proteger nuestros recursos, para entregarlos en condiciones óptimas a las futuras generaciones; ya que, a través de la modernidad y de la industrialización, el hombre ha alcanzado un notable nivel de progreso. Un progreso sin control moral, ni jurídico, ni político y, con eso, ha dañado gravemente los recursos del medio ambiente.
Debemos tener la responsabilidad de corregir todos estos errores y valorar noblemente el planeta, conocer cómo funciona el ecosistema de la tierra. Y de esa manera, mostrar nuestra gratitud con la tierra no sólo porque nos da de comer, sino porque nos mantiene vivos.
Para finalizar, debemos ser responsables a nivel político. ¡Qué diferente fuera nuestro país si los políticos actuaran responsablemente! Cuántas veces se han propuesto leyes que beneficia a la colectividad y los políticos irresponsables, por el sólo hecho de hacer oposición al gobierno de turno, o atender a propósitos interesados, torpedean su aprobación aduciendo la excusa pueril de “disciplina partidaria”, con la consecuente revocatoria de mandato. Al actuar así, perjudican a muchos panameños que, arrinconados, marginados, por la extrema pobreza, no pueden ser redimidos, para salir de ese círculo de miseria en que se encuentran inmersos.
Es imperativo que tomemos el control de nuestras vidas siendo responsables en todos los niveles de la convivencia personal, profesional, moral y política. Y esta actitud, nos permitirá aseverar que en verdad somos arquitectos de nuestro propio destino.