LA CONSTANCIA
En las personas con voluntad firme habita la constancia, son individuos que tiene la capacidad de mirar más allá del horizonte. Tienen visión de futuro, miran sobre la novedad, captan una visión panorámica que se adelanta al porvenir, son capaces de combatir los cansancios normales de cualquier tarea que emprendan. Son triunfadores. Las personas con constancia no interrumpen sus planes, saben enfrentarse a las presiones de fuera y de dentro, adquieren recursos para sobreponerse a las inexorables dificultades. No abandonan, no se rinden. Se empeñan en realizar su proyecto personal. Para ellos cualquier obstáculo es un reto que lo vence con constancia y determinación.
Para ejercer la constancia, hay que saber lo que se quiere: querer es poner la voluntad en acción, movida por la motivación. La falta de claridad, la dispersión en los objetivos, son formas psicológicas que no ayudan a la constancia. Más bien la debilitan, la anulan. La importancia de las motivaciones es aquí esencial. La capacidad para alcanzar la recompensa. La capacidad para modificar aspectos negativos del propio carácter o lo que hay que emplear para vencer la inercia, el abandono o la apatía, cuando éstos aparecen.
Hoy se dan muchos factores que debilitan la constancia: desanimarse, estar cansado por los contratiempos, no ver resultados cercanos y la imaginación que inventa metas sin esfuerzo... la comparación con otras vidas próximas más fáciles, de personas que de manera ilícita han alcanzados metas económicas. Pero las personas constantes miran hacia delante con la esperanza de alcanzar la cima deseada, y por eso se mantienen firmes, inalterables.
Cuantas veces a la primera dificultad abandonamos un proyecto, con la excusa, de que no se puede hacer nada al respecto. Si tuviéramos constancia podríamos trascender cualquier problema y resolverlo. Esa búsqueda de la vida fácil es la que evita que cultivemos la constancia. Por esa razón la mayoría de las personas no alcanzan sus metas. Sin embargo, cuando actuamos con constancia y conseguimos nuestros objetivos nuestra vida cambia y se enriquece, y es entonces cuando evolucionamos.
La constancia se irá fortaleciendo con pequeñas victorias, muchas de ellas mezcladas con fracasos parciales. La vida siempre nos dará la oportunidad de seguir adelante empleando la voluntad y la constancia; entonces, estaremos en facultad de sacar adelante nuestro proyecto personal y de contribuir a la realización de un proyecto nacional. “El éxito de una persona no se mide por lo que ha alcanzado en la vida, sino por los obstáculos que ha vencido” y los obstáculos sólo se vencen con constancia.
Los objetivos tienen un corto, medio y largo plazo. Pero todos deben: la consecución gozosa y arriesgada del proyecto personal. Hay esperanzas en el fin que se pretende. Ahí reside la fuerza de ese resistir. El fruto más preciado del orden, la constancia y la voluntad es que uno se hace más dueño de uno mismo, siendo capaz de guiar el propio destino por encima de las alternativas y vicisitudes de la vida. Ésta es la recompensa. Los medios cuestan, significan superar todos los obstáculos como estos vayan sobreviniendo, pero con la mirada puesta en la meta de llegada. El que así obra, se hace superior y si persevera, se va transformando en un ganador.