EL COMPROMISO
Reflexionando sobre cuál podría ser una de las carencias más significativas de la sociedad panameña, llegué a la conclusión de que ésta sería, posiblemente, la falta de compromiso.
El valor del compromiso no suele estar muy claro. Hace tres décadas, en nuestro país, se asumían los compromisos a cabalidad. El compromiso de los niños, consigo mismos y con la sociedad de la que forman parte, era educarse y estudiar; el de sus padres, trabajar con honestidad para llevar el sustento a sus hogares, solventando así, las necesidades materiales y espirituales de sus familias. El de los maestros, dedicarse -en cuerpo y alma- a la tarea de enseñar y cumplir con la sagrada misión de formar a los hombres y mujeres del mañana. El de los médicos, aliviar o curar el sufrimiento de los enfermos. El de los obreros, trabajar con ahínco en las empresas cuyo auge contribuye a su sustento. El de los empleadores, velar por el bienestar -no sólo de sus empresas- sino también, por el bienestar de los empleados que contribuyen a su éxito; y así sucesivamente, todos garantizan la validez de un modelo de sociedad.
No sé en que momento, la mayoría de las personas olvidaron ese compromiso. Aún hay personas en nuestro país que asumen sus compromisos, y eso se refleja en su vida personal y profesional aunque muy pocas veces en su vida comunitaria. Hay un compromiso que nunca podremos rehuir y es el compromiso del servicio. El servicio es la moneda con la cual pagamos el derecho de vivir en esta tierra.
Cuantas veces nos encontramos con gente que abandona compromisos que habían adquirido, y cuánto daño puede hacer con ello, aunque sea inconsciente. Por esa razón, es importante que cada vez que adquiramos un compromiso, seamos consciente de lo que ello significa, y nos propongamos no abandonarlos irresponsablemente. Pues la vida es en sí el compromiso mayor.
Muchas personas manifiestan una incapacidad para comprometerse y pasan por la vida a hurtadillas, temerosos de que alguien pueda reprocharles esa tremenda osadía de existir en vano.
Es realmente importante asumir los compromisos que nos imponen nuestras responsabilidades como personas, como padres, hijos, ciudadanos y profesionales. Se trata de una defensa activa de aquellos valores que nos ayudan a mantener una relación humana llena de sentido.
Asumir un compromiso es imperativo para darle sentido a la propia vida. La capacidad de mantener compromisos es un elemento fundamental de todas las personas. Sin compromiso en una sociedad no hay posibilidad de construir un proyecto común que le dé un sentido como nación.
En los últimos años, escuchamos a muchas personas responsabilizar única y exclusivamente los sucesivos grupos gobernantes de todos los males de nuestra sociedad. La sociedad civil tiene el compromiso de organizarse y, en conjunto, con su gobierno construir un proyecto de desarrollo que permita enfrentarse a los grandes desafíos de la época como la pobreza, el desempleo, la delincuencia, la corrupción, los problemas de salud y educación.
Para finalizar, es importante que asumamos primero los compromisos personales, inmediatos, familiares y ejecutemos un proyecto de vida coherente. Después podremos ir asumiendo compromisos como pueblo, organizándonos eficientemente y fijándonos metas y objetivos claros, para construir un plan nacional de desarrollo en donde, aunando fuerzas, construyamos el país que todos deseamos y creemos merecer.