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 EDUCACIÓN EN VALORES

En varios de mis artículos he tocado el tema de los valores.  La tarea de educarnos en valores es un trabajo de toda la sociedad. La iglesia, los clubes cívicos, los educadores, los gremios empresariales, profesionales y obreros deben buscar la forma de promover los valores, de instruirnos en ellos y de  dotarse de estructuras organizadas para que desarrollen un trabajo en común.  

La educación en valores ha de favorecer el desarrollo del pensamiento, la capacidad de análisis crítico y, al mismo tiempo,  la capacidad de elegir. Educar en valores no significa imponer, sino más bien proponer, mostrar diferentes caminos y opciones para ayudar a desarrollar la capacidad de decidir. 

La sociedad civil debe impulsar el fortalecimiento de los valores éticos que hagan de cada persona, un individuo conciente de sus deberes y derechos. De sus responsabilidades personales y cívicas.  Al ejercer los derechos se adquieren compromisos y obligaciones con los demás, reconociendo la dualidad derecho-deber como la base de las relaciones sociales y de la estabilidad de la sociedad

La formación en valores tiene la responsabilidad de generar personas comprometidas con la verdad, leales, perseverantes y con vocación de servicio. Educar en valores incide en mejorar la autoestima, prevenir la violencia, proporcionar elementos para la educación de las emociones en el ambiente familiar y social.

Todo éxito en la vida exige esfuerzo, trabajo, disciplina, constancia y dedicación. Con esta orientación la educación hubiera evitado el desastre de una cultura entregada a la vida fácil, en su mayoría promoviendo negocios ilícitos y fomentando la corrupción para satisfacer las metas de consumismo, estatus, frivolidad, etc.

No sólo debemos vivir los valores en lo personal, sino que debemos reconocernos como parte de una comunidad nacional y nuestro comportamiento debe proyectase hacia la sociedad y hacia nuestra configuración como país. La adquisición y la práctica de estos valores requiere profundizar el conocimiento de los rasgos más importantes de nuestra organización como sociedad, como nación y de los principios que la distinguen: la democracia que caracteriza  a nuestro país, la división de poderes,  la identidad y la soberanía nacional. Nuestro país evoluciona hacia nuevas formas de cultura política,  hacia el fortalecimiento del Estado de Derecho, hacia la diversificación de los mecanismos colectivos de organización, hacia la participación de sociedad civil y hacia la búsqueda de consenso en lo referente a las soluciones de los grandes problemas sociales. 

El Gobierno está haciendo ingentes esfuerzo para el incremento de unas relaciones más abiertas y activas de nuestro país con la comunidad internacional. Todos estos esfuerzo conllevan la generación de una conciencia de identidad nacional y soberanía plena con base en nuestros vínculos con otros países. Elevando la autoestima de todos los panameños que durante años nos sentimos totalmente dependientes de nuestro socio en el Canal de Panamá e incapaces de gestionarnos por nosotros mismos.

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